domingo, 21 de octubre de 2012

TESTIMONIO DE UNA VIAJERA ... GRACIAS, SONIA


Esta calle es empinada... también es estrecha y antigua. Si estamos dispuestos a transitarla, deberemos, antes que nada, llevar un buen calzado e ir ligeros de equipaje.

Será una gran suerte saborear todo lo que en ella encontremos: mucha luz, al cobijo de un alegre rayito de sol; o la buena sombra, para el descanso.
Todo, en esta calle, tiene el sabor del descubrimiento: en sus edificios podemos rememorar un pasado desconocido pero común a todo aquel que la transita.
A veces, encontraremos un buen asiento, sólido y seguro, tomaremos aliento y podremos seguir nuestro camino. Otras, nos veremos arrastrados por el tumulto de la gente que corre intentando llegar cuanto antes a su final. En esas ocasiones será conveniente buscar el refugio en un buen zaguán, noble a ser posible, y quedarnos, allí, quietitos, hasta que pase la marabunta ansiosa.
Luego, nosotros, inevitablemente, seguiremos caminando, mirando, oliendo, bebiendo, viviendo, disfrutando y amando el recorrido por la Sapienza.

1 comentario:

  1. Dan muchas ganas de volver a pisar esta calle y perderse entre la multitud, en el anonimato de su intenso tráfico.

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